Tratamiento de lesiones ¿Frío o calor?

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Tratamiento de lesiones ¿Frío o calor?

Como entrenadora la gente me pregunta a diario dudas relacionadas con la salud y el tratamiento de lesiones. Lo cierto es que existe una gran “desinformación” provocada por mil y un mitos contradictorios.

Lo que pretendo con este post es aclarar los efectos del frío y el calor para dotar a la gente de las herramientas necesarias para valorar cuando aplicar cada uno según su tipo de lesión ¡Vamos a ello!

Efectos del frío y del calor:

Frío:

– Efecto analgésico (alivia el dolor).

Vasoconstricción (cierre de los vasos sanguíneos). Impide que llegue más sangre a la zona y por tanto ralentiza y disminuye el proceso inflamatorio.

– Reduce el espasmo muscular y la hemorragia acelerando el proceso de recuperación de la lesión.

Calor:

– Disminuye la sensación de dolor.

Vasodilatación. Al aumentar el flujo sanguíneo, mejora el aporte de nutrientes a los tejidos afectados, acelerando así el proceso de cicatrización.

– Aumenta la elasticidad y plasticidad de los tejidos, lo que mejora la contractibilidad del músculo y disminuye la rigidez articular.

(Hay que tener en cuenta que el calor no es un tratamiento en sí, sino una preparación para facilitar y mejorar el tratamiento posterior).

 

¿Cuándo aplicar frío o calor?

Frío:

– Patologías articulares como esguinces, torceduras, fracturas o luxaciones. Aplicar durante las primeras 72h.

– Patologías musculares como sobrecargas, roturas de fibras o contusiones. Aplicar durante las primeras 72h.

– Patologías tendinosas como tendinitis o tendinosis. Aplicar cuando duela.

Contusiones: aplicar al instante de producirse la contusión.

(Aclarar que en patologías crónicas aplicar frío sólo tendría efecto analgésico, en ningún caso curativo).

Calor:

– Patologías articulares como rigidez, tortícolis o malas posturas. Aplicar cuando duela.

– Patologías musculares como contracturas o lesiones por un esfuerzo excesivo. Aplicar cuando duela.

– Patología traumática. Aplicar pasadas las 72 primeras horas.

Antes de entrenar, para aumentar la elasticidad los tejidos y disminuir la rigidez y el dolor.

 

¿Cómo aplicar el frío o el calor?

Frío:

No usarlo durante más de 3 días para no dificultar el proceso de cicatrización.

No aplicarlo directamente sobre la piel. Su efecto anestésico nos impide percibir las quemaduras por frío.

No aplicarlo más de 10 minutos cada dos horas.

– Es importante no sobrepasar este tiempo ya que cuando la temperatura de la piel baja en exceso y el cuerpo provoca una vasodilatación con el fin de subir la temperatura de la zona y así evitar la quemadura por frío. Esto supondría el efecto contrario al deseado.

Calor (ya sea seco o húmedo):

Nunca pondremos calor sobre una herida, en inflamaciones agudas y si hay afectación venosa, linfática o de la circulación arterial.

– En caso de traumatismo no aplicar calor antes de que hayan pasado entre 48 y 72 horas desde la lesión.

No aplicarlo más de 15 minutos cada dos horas.

– Sobrepasar este tiempo o usar una temperatura demasiado elevada podría provocar edemas o quemaduras.

No aplicar calor encima de una zona sobre la que se haya puesto cremas o sprays de efecto calor, puesto que la suma de los mismos podría provocar edemas o quemaduras.

¿Cuándo se puede usar frío o calor para la misma lesión?

En las lesiones crónicas se puede aplicar calor antes del ejercicio o la rehabilitación para aumentar la elasticidad y facilitar el tratamiento y el proceso regenerativo. Podemos aplicar frío al terminar el entrenamiento o la sesión de rehabilitación con finalidad analgésica y para evitar la inflamación de los tejidos afectados.




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